PRONUNCIAMIENTO POR
LA MUERTE DEL ALCALDE PROVINCIAL DE CASMA
Los acontecimientos acaecidos en la
presente semana, una vez más enlutan a una familia casmeña, y además pone en
descubierto cómo funciona nuestra democracia, que en ciertos ribetes entre uno
u otro pueblo como el nuestro es similar en casi toda la patria. Creemos que es
deber nuestro repudiar el desangramiento irracional, nocivo y peligroso que si
no se controla puede seguir extendiéndose en más familias y más poblaciones de
la provincia. Lo cierto es que el sicariato, el lavado de activos, el
robo, la amenaza y la extorsión representan una de las formas en
cómo se demuestra el día de hoy la delincuencia social, para muchos en su grado
sumo, pero realmente ¿son las causas o son las consecuencias de algo más
profundo? ¿La población nace o puede aceptar espontáneamente estas formas de
vivir? Nosotros creemos que no.
La desestructuración social producto
de las diferencias económicas insalvables en nuestra patria, auspiciada muchas veces desde altas
esferas del estado y el de sus principales representaciones, la corrupción más
exacerbada, el latrocinio, la conformación de bandas, mafias y grupos seculares
que se usan para perpetrar fechorías, sólo le hacen daño a los hijos de
nuestros pueblos, a los magros recursos que llegan de este mismo estado, y a la
población en general. Esperar de quienes auspician el clima de violencia e
impunidad en realidad es esperar mucho.
La falta de oportunidades, el
analfabetismo, la falta de salud y de servicios básicos, la corrupción, caldo
de cultivo de estos males que el día de hoy se ven con mucha notoriedad en los
últimos acontecimientos, como la muerte del alcalde José Alejandro Montalván Macedo, debe de acabarse uniendo criterios
morales, valores organizacionales, acción participante de la sociedad civil
para garantizar los cambios; y si la misma representación estatal a través del
ministerio público, poder judicial, PNP, entre otras diversas instituciones, no
pueden hacer funcionar su ineficaz estado, entonces es el deber de los
ciudadanos honorables, y organizados gestar tales cambios; cambiando
de raíz estos instrumentos de violencia cotidiana, que sólo sirve a
una casta corrupta y procaz, propugnando paz, transparencia, verdad y
participación para el desarrollo.
Más allá de las causas reales de los
males sociales, creemos que esto no puede seguir, y eso significa lucha contra
la impunidad, el asesinato, la delincuencia y la extorsión.
Casma, Diciembre del 2012.
Responsable de Prensa y Propaganda.





