La tendencia, que para muchos no es tal; sino, un mal crónico que pretenden hacernos creer coyuntural y hasta personalizada-como cada 5 años llenos de ilusión las mayorías asumimos-, de la actuación del gobierno derechista representada por la camarilla de Ollanta Humala Tasso y la parafernalia que lo acompaña, viene a seguir siendo la ratificación de un estado en crisis general, natural y genética, que no tiene ni tendrá visos de solución, conducida esta vez por un nuevo caudillo que cumple con la labor de espada medieval que garantiza la santa empresa de explotación.
En momentos que se requiere de la unidad de los pueblos en todo el orbe contra la explotación mundial y el globalismo expoliador, el tema peruano como referente de lo que sucede en el mundo y latinoamérica, no sigue siendo sino, el resultado de la mutilateralidad de acciones mediáticas, ideológicas, políticas y económicas de las clases dominantes peruanas para engatusar a las mayorías nacionales y perennizarse como desde hace mucho en el poder; y es que, los temas nacionales siendo la base de nuestras acciones políticas y geográficas, de nuestra huella identitaria y de originalidad, aún así, no representa ni se sustenta como programa político de reivindicación en un mundo internacionalizado. Conocidos es además por todos que la base de toda expresión política partidaria que se autodenomina de exclusividad nacionalista, siempre tuvo una génesis burguesa, y de proclive tendencia retardataria. Esto no atendimos frente a lo que representaba la propuesta "nacionalista" para la patria peruana, o en el mejor de los casos desatendimos lo que la historia terca nos enseñó, que el nacionalismo es, en la expresión de K.R. Minogue: "La imagen de Bella Durmiente o la del monstruo de Frankenstein", debiéndose ello a que el nacionalismo se nutre de diferentes ingredientes. Según las condiciones internas y el entorno externo adquiere distintas formas conforme al contexto en el cual se produce y las metas que persigue...... Lábil y permisible para convocar sirenáicamente; turbulento y represivo para controlar, cuando sus propiedades y beneficios peligren. Claro está en aclarar que el nacionalismo pseudo popular, nacional socialismo, nacionalismo progresista, no son las únicas expresiones en el afán de mantener el status quo del sistema, sino hay muchas y mayores expresiones que apoyan a este fin; como lo son el social cristianismo, el civilismo, la socialdemocracia, incluyendo a muchos representantes teológicos y no teológicos diversos, que trabajan con el mismo estirpe caudillesco, por el mismo deseo que el día de hoy encarna Ollanta Humala y su criolla parafernalia, ser administradores del sistema.
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